Incapacidad permanente. Gran invalidez y ceguera.

En esta entrada de nuestro blog vamos a hablar de los requisitos que se exigen para otorgar la incapacidad permanente en el grado de gran invalidez a las personas que tienen déficit visual.

¿Qué es la incapacidad permanente?

La incapacidad permanente contributiva es la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral.

¿Qué grados de incapacidad existen?

Existen cuatro grados de incapacidad, que ahora citamos de menor a mayor:

a) Incapacidad permanente parcial.

b) Incapacidad permanente total para la profesión habitual.

c) Incapacidad permanente absoluta para todo trabajo.

d) Gran invalidez.

Dependiendo de que grado sea nuestra incapacidad la prestación que recibiremos será mayor o menor. En el caso de la gran invalidez el trabajador tendrá derecho a una pensión vitalicia incrementáda con un complemento, destinado a que el inválido pueda remunerar a la persona que le atienda

¿QUÉ LÍMITES DE DÉFICIT VISUAL SE EXIGEN PARA QUE LA GRAN INVALIDEZ?

Hoy en día se determina que la agudeza visual ha de ser valorada como ceguera si es inferior a 0,1 en ambos ojos, y por tanto merecedora de gran invalidez. Y es que en esos casos se produce una privación del sentido corporal de la vista que impiden trabajar.

Aunque no hay una doctrina legal indubitada que determine qué agudeza visual ha de ser valorada como ceguera, sí puede afirmarse, que en general, cuando ésta es inferior a 0,1 en ambos ojos, se viene aceptando que ello significa prácticamente una ceguera, o concretando que se asimila a ceguera toda pérdida de visión inferior a una décima, o incluso aquellas que se limite a la práctica percepción de luz o a ver “bultos” o incluso “dedos”.

En este sentido, conviene también tener presente que la ceguera bilateral fue establecido como supuesto típico de gran invalidez por el artículo 42 RAT -derogado, pero ciertamente orientativo, el cual fue ratificado por el Decreto 1328/63, de 5 de junio, en cuya Exposición de Motivos se insistía en la consideración de que “el invidente, efectivamente, necesita la ayuda de otra persona para los actos más esenciales de la vida”-, habiendo declarado la doctrina jurisprudencial la existencia de gran invalidez para el supuesto de ceguera absoluta.

Además hay que tener en cuenta las siguientes pautas:

a) La ceguera, o situación asimilada, integra por sí misma el susodicho grado invalidante, cuyo reconocimiento no puede excluirse cuando el beneficiario, en base a factores perceptivos, cognitivos, ambientales, temporales u otros, haya llegado a adquirir alguna de las habilidades adaptativas necesarias para realizar alguno de los actos esenciales de la vida sin ayuda de terceros o sin necesidad de ayuda permanente.

b) El segundo criterio viene dado por la decisión de cuantificar el déficit que aun no implicando una absoluta anulación de la visión bilateral merece la calificación de ceguera. En este punto se ha establecido como valor de equivalencia la visión con corrección por debajo de una décima en ambos ojos, al considerar que la merma que comporta exige la colaboración de otra persona para la realización de los actos más esenciales de la vida, por lo que, en sí misma, constituye una gran invalidez, a pesar de que la ayuda del tercero solamente la requiera para determinados actos fundamentales y la necesidad de auxilio externo no sea continuada, de forma que, “a sensu contrario”, cuando la agudeza visual alcanza ese umbral sin concurrir ninguna otra circunstancia valorable, como por ejemplo, la reducción del campo visual, se entiende que la visión subsistente permite realizar tales actos sin necesidad de precisar de la ayuda de un tercero.

Ajustándose a ese criterio, los tribunales rechazaron la existencia de una gran invalidez en supuestos en los que la agudeza visual con corrección era de una décima en cada ojo, o de una décima y dos tercios en cada ojo , o de una y dos décimas respectivamente; y, por el contrario, reconoció la gran invalidez a quien tenía una agudeza visual bilateral inferior a 0,1 o nula en un ojo e inferior a una décima en el otro.

Especial interés tiene la “virtual ceguera” que se reconoce como gran invalidez pues se carecía de visión por un ojo manteniendo en el otro una visión con corrección de una décima.

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Por | 2019-01-31T20:44:15+00:00 febrero 2nd, 2019|Incapacidad permanente, Laboral|0 Comentarios

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